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Cierre del Cervantino: entre la vibra juvenil y la nostalgia de quienes añoran su espíritu original

Guanajuato, Gto.- Las puertas del Festival Internacional Cervantino se cierren nuevamente en la capital guanajuatense. Mientras la administración prepara sus reportes oficiales sobre ingresos y ocupación hotelera para presentarlos el próximo lunes, en las calles circula un veredicto completamente diferente: uno que trasciende números y estadísticas para reflejarse en las voces de quienes vivieron la experiencia. La pregunta sobre cómo evaluar el éxito del Cervantino no tiene respuesta única. Durante el último fin de semana del evento, los recorridos por plazas y explanadas revelan una realidad fragmentada sobre lo que significa hoy este festival. Los visitantes más jóvenes expresan satisfacción con la oferta cultural disponible. Muchos de ellos, sin referencias de ediciones pasadas, encuentran en el evento una plataforma extraordinaria. Entre presentaciones, jóvenes comentaban emocionados haber descubierto propuestas artísticas insospechadas. Sin embargo, quienes han seguido la trayectoria del festival a través de los años experimentan sentimientos encontrados. Una tristeza permea sus comentarios, como si presenciaran la desaparición de la conexión comunitaria que alguna vez definió al Cervantino. La confrontación más evidente surge en torno al arte callejero y la vida nocturna. Artistas independientes y músicos han manifestado su descontento con las restricciones impuestas por autoridades municipales. El caso de Fran González, músico local expulsado mientras intentaba tocar en el Campanero, ejemplifica el conflicto. Para estos creadores, el festival ha traicionado sus raíces. Un músico reflexionaba: el Cervantino comenzó en calles y plazas con los Entremeses. La conexión directa con la gente en espacios públicos constituía la esencia del festival, no los procedimientos burocráticos actuales. Juan Carlos, quien actúa como personaje urbano en las calles de Guanajuato, relata una experiencia económica desalentadora. En hora y media de trabajo durante el fin de semana de clausura, apenas había recaudado setenta pesos. Esta cifra contrasta radicalmente con ediciones anteriores. Su perspectiva es compartida por ciudadanos como Ernesto Espinosa, Francisco Manzano y Griselda Murguía, quienes subrayan que la verdadera identidad del FIC radicaba en la accesibilidad gratuita al arte en cada rincón, una característica que transformó a Guanajuato en referente cultural internacional.

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